Gráfica de Protesta en México
La gráfica popular en las manifestaciones de protesta
Monográfica.org Revista Temática de Diseño, 2012. Nacho Clemente
http://www.monografica.org/02/Opini%C3%B3n/3669
El diseño es una disciplina, una expresión, un comunicador y un mensaje en sí mismo, algunos lo ven hasta como una forma de arte, etc. etc. que la mayoría de veces se piensa que sólo está encaminado a la producción de objetos y todo tipo de mensajes gráficos y audiovisuales con un fin comercial, un objetivo de crear necesidades y tendencias para que la población consuma. Difícilmente se le encuentran otros sentidos a este quehacer, pues de alguna forma se debe redituar el trabajo del diseñador que de por sí es poco valorado y bien remunerado.
Sin embargo, habemos algunos diseñadores, quizá pocos, que nos negamos a creer, mirar y crear sólo esta visión simplista del desempeño del diseño, queremos ver más allá de los fines lucrativos que al final de cuentas existen desde en el diseño en la publicidad y la mercadotecnia para un refresco hasta en el diseño refinado de un libro. Queremos hacer consciente y fomentar un diseño que ayude, un diseño que trascienda en las conciencias de las personas para ver realidades, para mejorar actitudes, un diseño que se encargue de dar mensajes precisos que impacten en los imaginarios colectivos que construyen verdades, que construyen historias e identidades, diseños que ayuden a decir lo que pocos quieren decir, lo que los medios de comunicación masiva no están dispuestos a revelar, diseños que ayuden a levantar la voz de aquellos que no la tienen, diseños que luchen por justicia, por propagar el conocimiento y la conciencia individual, social y con el planeta.
El diseño de protesta es un campo poco observado, como lo dije anteriormente, pocas personas ponen interés y su creatividad para el desarrollo de este diseño, pues finalmente llega la pregunta ¿quién me pagará por hacer esto?, por lo cual la mayoría de gráfica que vemos en las protestas, en las calles, se resume a gráfica popular que no precisamente la realiza un diseñador o un artista, y que no por esto pierde su valor, su impacto o virtuosismo. Cada vez más, un mayor número de asistentes se convierten en generadores de mensajes gráficos de una manera muy técnica y fácil con el acceso a herramientas comunes como lo es la cámara del celular, mensajes que no sólo serán vistos por otras personas en las calles, sino que también comienzan a ser mensajes que se propagan virtualmente a través de mensajes por celular o por internet en las redes sociales y páginas web; los mensajes comienzan a reproducirse rápidamente y con esto se estructura también el ciberactivismo. Ya no sólo es el mensaje de una frase que se llevó en una pancarta, sino que también comienzan a circular carteles que convocan, postales y folletos que informan y hasta murales que se proponen ser una conclusión del suceso o por lo menos un testimonio que de constancia en la historia; he ahí cuando los mensajes, los diseños, (algunos), se vuelven símbolos, otros se olvidan sin mayor trascendencia y cambian sus contenidos. Un ejemplo de este tipo de proyectos es el Street art chilango, distintos grupos de artistas y diseñadores toman algunos muros olvidados o descuidados de las calles para darles vida a través de la imagen con mensajes que tienen como objetivo hacer reflexionar y actuar al transeúnte.
Llegando a este punto, se hace visible el cuestionamiento de qué vale la pena mirar o conservar haciendo la comparación entre el verdadero diseño y la gráfica popular, a lo que yo creo que no importa comparar, mientras el mensaje sea entendido y apropiado por el espectador, no es válido quitarle méritos al asistente común que quiso comunicar algo con un simple dibujo, rayones, caligrafía o lettering “mal hechos”, pues a veces los mensajes espontáneos con este tipo de elementos cotidianos están cargados de más emotividad que los que están hechos de alguna manera “más pensada y cuidada” usando tipografías profesionales, dibujos perfectos, etc. A veces los diseñadores se apoyan más de la gráfica popular para la creación de sus mensajes que viceversa. La misma efusividad y espontaneidad (en algunos casos) de las protestas, exigen que se realicen rápidamente los mensajes, que sean directos y concisos.
Creo que es importante aproximarnos a la revisión de este tipo de mensajes, ya que de alguna manera u otra, en poco tiempo se vuelven mensajes masivos que van a llegar a formar parte de nuestra cultura visual y discursiva, y no obstante, que precisamente cumplen su cometido de informar, de conmover, de hacer conciencia, quizá por eso existe el famoso dicho de que “vale más una imagen que mil palabras” y que mejor que hacerlo con mensajes diseñados con ese propósito de comunicar algo que tú como diseñador también crees, que quieres impulsar y así contribuir a buenas causas. Es admirable el trabajo de algunos diseñadores que ya sea por su cuenta o que inteligentemente coincidieron con ONG’s que les pidieron la creación de algún mensaje de protesta, pues dan cuenta del compromiso social que tienen desde su ámbito profesional. Un ejemplo de ello es el diseñador Cristóbal Henestrosa que recientemente creó una tipografía a la que nombró AYOTZINAPA.
No sólo es un tema que vale la pena registrar en un sentido descriptivo e histórico, sino también en un sentido epistemológico. Nuevas visiones en cuanto a los discursos, los símbolos que se usan y que se forman, las formas en que se transmiten, la forma en que el público los percibe y los comunica, la vida misma de los mensajes y la cultura que construyen.