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La gráfica del 68, como medio de comunicación visual.

Tesis de maestría de Patricia Maldonado Toral. UNAM 2009

http://132.248.9.195/ptd2009/noviembre/0651919/Index.html

 

Para estudiar la gráfica de protesta contemporánea, es indispensable mirarla como un producto social, cultural e histórico, que ha resultado tanto estética como ideológicamente de un devenir antropológico. Por lo tanto, es importante observar detenidamente la importancia que ha tenido la imagen en la historia del hombre, pues revisar el pasado de la imagen ayuda a entender las transiciones y evolución de los sistemas de ideas y valores, de los lenguajes y de sus formas de comunicación que ha desarrollado el hombre. La historia del arte nos habla precisamente de testimonios, de perspectivas y visiones acerca de la realidad de otros tiempos que, nos hacen entender como una corriente o movimiento artístico nace a consecuencia del anterior, se notan las influencias o rezagos, las contraposiciones o reinvenciones; es sí como podemos concebir la gráfica de protesta tal y como ha llegado a ser ahora, tanto en sus técnicas, como en los soportes y materiales, y en sus contenidos conceptuales; pues de igual manera, cada hecho social que acontece responde a su pasado ya sea positiva o negativamente.

 

Otra rama que sería de gran ayuda para este estudio es la sociología del arte; pues analiza como los fenómenos culturales, políticos, económicos y hasta religiosos influyen y determinan en un momento específico del arte.

La sociología del arte no centra su atención en las obras en sí mismas o en su evolución estilística, ni tampoco en el análisis del conocimiento de ambos aspectos —las obras y el medio en que se producen— sino que pretende poner de relieve la dimensión social del hecho artístico. Por lo tanto, cabe subrayar el término relaciones en el binomio arte-sociedad . Se trata de estudiar influencias, condicionamientos, y de proponer interpretaciones que fundamenten y expliquen la citada interdependencia. (Furió, 2000: 21)

 

De acuerdo con lo anterior, podemos observar que las sociedad contemporáneas, predominantemente las urbanas, son una suma de diversidades culturales que generan distintos productos artísticos con tendencias disímiles que se pueden ubicar del lado que contribuye a una privatización del arte, es decir, a ubicar al arte en galerías y museos de renombre; o el lado que ubicará al arte hacia una humanización y democratización de éste llevándolo a galerías alternativas o a las mismas calles. Esta última tendencia es la que conlleva la gráfica de protesta.

El activismo artístico surge así de una unión del activismo político con las tendencias estéticas democratizadas originales en el arte conceptual de finales de los 60 y principios de los 70, que nos ofrecieron una crítica a la incapacidad del sistema artístico para generar una obra que escapara de la tradicional esfera del arte, divorciada de la vida real. (Salazar, España: 37)

 

En este sentido un movimiento social, en esta caso la protesta, genera un movimiento artístico, que tendrá como objetivo primordial mover a las masas hacia una conciencia de lucha. Las imágenes que se produzcan en esta línea serán vehículos de ideologías y cohesión, un ente de identificación y unión de identidades para crear una sola colectividad, una comunidad. Frente a este ideal, es necesario reconocer la competencia visual que genera toda aquella gran masa de imágenes generadas diariamente como publicidad o información de los medios masivos de comunicación; aumentan nuestro archivo visual o de sistemas de lenguajes, pero en cierta forma llegan a entorpecer el razonamiento discriminado de lo que vemos. En este punto en que las imágenes se llegan a constituir como la principal vía de consumo y que además forman todo un conglomerado visual que pasa a ser el principal elemento de todo paisaje urbano, se construye la cultura de masas; en este contexto es necesario examinar cuál es la forma en que se usan éstas imágenes, y a su vez cuáles son los valores o códigos sociales a los que les dan vida; ya que en este proceso en que cambian sus contextos y usos, sus significados cambian también.

 

Para profundizar en el estudio de la imagen, es útil plantear diferentes criterios de análisis para hacer una exposición más detallada y cuidadosa. En primer lugar se hace conciencia que las imágenes materiales se construyen a partir de la percepción del artista, y partiendo de este hecho, nos encaminamos a analizar el proceso cognitivo y perceptual que genera el artista para crear una imagen. Varios autores han expuesto sus teorías o sistemas que disciernen paso a paso la estructuración de un mensaje visual. Por ejemplo, Villafañe dice que “…existen tres hechos irreductibles: una selección de la realidad, unos elementos configurantes y una sintaxis, entendida ésta como una manifestación de orden”. La sintaxis se refiere al registro alojado en un componente o soporte que, a su vez, lo significa y conserva.

¨Existe una sintaxis visual. Existen líneas generales para la construcción de composiciones. Existen elementos básicos que pueden aprender y comprender todos los estudiantes de los medios audiovisuales, sean artistas o no, y que son susceptibles, junto con técnicas manipuladoras, de utilizarse para crear claros mensajes visuales. El conocimiento de todos estos factores puede llevar a una comprensión más clara de los mensajes visuales. (Dondis, 1976: 24)

Centrándonos más en la fase creativa, Villafañe expone su teoría de la “modelación icónica del objeto visual”, en la que divide tal creación en dos partes: la percepción de la imagen por parte del productor, y la elaboración  de la imagen. O sea que hay dos modelaciones de la imagen, la primera modelización, de carácter preicónico, constituye la primera visión del artista; la segunda modelización, ya de carácter icónico, se distingue por la elección o desarrollo de elementos icónicos (como el color, el tono, la textura, la dimensión y la proporción, entre otros) y su consecuente empleo, lo cual desemboca en objetos representacionales que una vez integrados se manifiestan como imagen.

En seguida trataremos los niveles de representación de la realidad a través de la imagen, se identifican dos niveles: la iconicidad y la abstracción. Un icono aporta una contextualización semántica porque es resultado de la integración de la imagen con el concepto que representa; por ejemplo el símbolo tiene mayor iconicidad y menor grado de abstracción, tiene un mayor grado de abstracción lo cual exige una total atención del receptor.

“toda imagen posee un referente en la realidad independientemente de cuál sea su grado de iconicidad, su naturaleza o el medio que la produce”. (Villafañe, 1987: 35)

Es decir, toda imagen cita a la realidad en un grado diferente de acuerdo a su nivel de abstracción o iconicidad; en el caso de la gráfica de protesta es necesario crear imágenes icónicas para que haya una comunicación más efectiva en la que los receptores capten exactamente el mensaje que se quiere brindar y así, tome una posición y una conducta acerca de la información que recibe. Esto se consolida en el proceso perceptual que lleva a cabo el receptor que es el mismo que realiza el emisor pero de manera inversa. El receptor inicia su lectura percibiendo la imagen, de la misma manera que el productor inició su elaboración. Acto seguido, el observador “extrae” la imagen y la compara con su realidad. Esta última parte del proceso, supone una acción decodificadora, en la que el receptor comprende el mensaje a través de la evaluación de los elementos formales de la composición, y los compara con sus conocimientos previos de su realidad. Los gestalistas suponen que el reconocimiento del objeto visual por parte del observador depende, en gran medida, de que tengamos una experiencia cotidianita del estímulo.

Estos criterios de análisis son necesarios para crear mejores productos visuales que cumplan efectivamente su función comunicativa. De esta forma se aprovecha de mejor manera la transmisión de mensajes dentro de las colectividades. Gustave Le Bon plantea desde la psicología de masas que la conducta de los individuos se ve

determinada por el hecho de que forma parte de colectividades. Según Le Bon, al integrarse a la masa, el individuo ve aflorar un sentido étnico , un inconsciente racial , que uniforma en todos los individuos. Suceden así varios fenómenos:

1. En la masa el individuo adquiere un sentimiento de poder invencible.

2. En la masa desaparece la responsabilidad individual. El individuo deviene un ser anónimo.

3. En la masa el individuo puede exteriorizar sus mociones pulsionales inconscientes. Las fuerzas que reprimen al sujeto se rompen en la masa,

4. En la masa se contagian los sentimientos y actos.

5. En la masa se presenta el fenómeno de la sugestionabilidad. El sujeto es permeable a las ideas, creencias y deseos de esa nueva entidad.

Por todo lo anterior, en la masa las ideas se convierten en acción.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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