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El arte en Rusia: la Era Soviética

Juan Alberto Kurz Muñoz.Instituto de Historia del Arte Ruso y Soviético. España, 1991.

https://books.google.com.mx/books?id=nKt1tGNqgUQC&pg=PA7&lpg=PA7&dq=el+cartel+revolucionario+de+la+uni%C3%B3n+sovi%C3%A9tica&source=bl&ots=D_rr2_9Q9I&sig=JgsFRa9AvZuviVnWw0FIZTX8ngg&hl=es-419&sa=X&ved=0CDoQ6AEwBWoVChMIyuestK_IxwIVA5UeCh0mSArA#v=onepage&q=el%20cartel%20revolucionario%20de%20la%20uni%C3%B3n%20sovi%C3%A9tica&f=false

 

 

La principal producción de arte ruso de la segunda década del siglo XX hasta después de la Segunda Guerra Mundial, giró en torno al cartel político. Un arte vinculado profundamente con los intereses revolucionarios del Partido y del Estado, además de la élite cultural de la Rusa Soviética.

Pese a esta vinculación intrínseca con el gobierno de ese momento, sin existir esa resistencia frente a una figura de poder del Estado; la gráfica de los carteles exponía cierta rebeldía y protesta hacia los gobiernos totalitarios e invasores de otras naciones, incluso frente a los partidos opuestos de la misma Rusia. Esta forma de arte fue dirigida a las masas populares y proclamaba de manera sencilla pero directa y eficaz las ideas de la revolución triunfante, fue una manera de alentar al pueblo a seguir fieles con su ideología comunista y así mantener la cohesión dentro de su sociedad.

Reproduciendo miles de ejemplares, lo carteles transmitían sus slogans e imágenes (que frecuentemente llegaban a ser signos del partido bolchevique), dotándolos de los valores cívicos que reconocía toda la población. Éstos eran producto creativo de un grupo de artistas compuesto de ilustradores, dibujantes, pintores y escultores; lo cual contribuyo a una naturaleza totalmente plástica, y que pesar de su espontaneidad y rapidez como en toda manifestación artística política, fueron obras bien planeadas y fundamentadas de a cuerdo a la funcionalidad que le querían otorgar.

“Este trabajo no podía hacerse sino a la velocidad del telégrafo o de la ametralladora. Sin embargo, lo llevábamos a cabo no sólo con toda la fuerza y toda la seriedad de nuestro saber, sino que revolucionábamos igualmente los procedimientos y las maneras, perfeccionábamos el arte del cartel que es, ante todo, el arte de la propaganda. Si existe algo en el dibujo llamado “estilo revolucionario” es el de nuestras vitrinas”. (V. Maiakovski: 1932, Pág. 4-5).

Los artistas se valieron de distintas técnicas y formas de plasmar sus mensajes, recurrieron al dibujo, la caricatura, la estampa popular, el fotomontaje fotográfico, y técnicas de la pintura clásica. El sello de estos carteles era una caracterización concreta y verídica. Siendo una forma muy específica de propaganda, se cuidaban los detalles de línea y color; el dibujo era sumamente lacónico y muchas veces surgían figuras retóricas como la metáfora, la hipérbola, además de la consolidación de símbolos. La estructura es simple, sencilla de composición y severa al mismo tiempo, pues se buscaba que los mensajes fueran completamente entendibles para una población con índices altos de analfabetismo; había una tendencia de concretar primero al sujeto en primer plano,  atribuyéndole una psicología particular que cargara de emotividad a la unidad del cartel. Se doto de un estilo narrativo, en que el cartel transmitía los acontecimientos del día a día con una característica periodística. Otra parte de la mayor carga expresiva residía en los enunciados que enfatizaban el mensaje en frases concisas que tuvieran una mayor proximidad con la gente. Y sin faltar como todo movimiento artístico, hubo influencias de las tradiciones del cromo popular y del folklore, consolidando imágenes populares de identificación.

La época que fue marcada artísticamente por el cartel soviético, tuvo distintos procesos que diferenciaron varias etapas en su desarrollo. Las mejores realizaciones de carteles datan de los primeros años en que la propaganda fue en apoyo al partido bolchevique en todos los frentes de la Guerra Civil subsiguiente a la Revolución y en el interior de Rusia. En esta etapa el desarrollo del cartel siguió dos caminos: el “cartel de llamada” , y el cartel satírico, que con sarcasmos pretendía volver risible al enemigo tanto del interior como de los frentes de la batalla. En los años de la segunda Guerra Mundial, se desarrollaron dos tipos de carteles: el “heroico” y el “satírico”.  Y finalmente, tras el final de la Segunda Guerra Mundial, el cartel fue encaminado a la reconstrucción del país, donde ahora en vez de proclamarse ante los enemigos, se reafirmaba la identidad y legitimidad del país.

En la era Staliniana se ve el cambio hacia un cartel más limitado por los fuertes condicionamientos y determinantes del mandatario. 

Es de notarse esa evolución tanto de los contenidos como de las composiciones de acuerdo a los contextos sociales y políticos que sucedían tanto dentro del país como afuera.

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